(Para ADN, La Nación)
Reina Roffé y Cristina Morató escriben en torno a la figura femenina. Una desde la ficción en contextos históricos reales, otra en historias verídicas con ciertas ficciones. Dos libros sobre mujeres intensas, paradójicas, y algunas un poco escandalosas.
No sabe cómo llegó a allí. Está sola, tiembla. Un vacío la acompaña desde que tiene memoria. Desde su intento fallido de ser niña, de ser amada, de jugar. Ahora, llora por dentro. Todo está a punto de empezar de nuevo.
Esa mujer es Maria Callas esperando salir al escenario. Y es la pequeña Coco Chanel llegando al orfanato. Y tía Reche a punto de salir de su casa natal. Y María R. buscando a su torturador con una pistola en la cartera. Y Audrey Hepburn, Jackie Kennedy, Eva Perón, Silvita, María S., Barbara Hutton, Wallis Simpson, o la pequeña Alicia. Son las protagonistas de dos libros de dos autoras que escriben sobre mujeres. Es decir, que en su literatura construyen y deconstruyen la figura de la mujer, significados y sentidos de lo femenino. Uno, es un libro de ficción:
Aves exóticas (Reina Roffé. Leviatán); el otro, documental:
Divas rebeldes (Cristina Morató. Plaza & Janés. 472). .
Aves exóticas se compone de cinco cuentos y una nouvelle. Son cuentos con mujeres raras, como advierte la tapa (y como suelen ser las protagonistas de los libros de Roffé):
Mujeres enrarecidas por situaciones que les ha tocado vivir: la familia, los vaivenes políticos críticos, la explotación laboral, la orfandad y el abandono materno –define la autora–.
Reina Roffé (Buenos Aires, 1951) es argentina, pero vive en España (casi todo el tiempo) desde que su segunda novela
Monte de Venus fue prohibida por la dictadura del `76. Además es autora de
Llamado al puf (1973),
La rompiente (1º Ed. 1987),
El cielo dividido (1996),
El otro amor de Federico. Lorca en Buenos Aires (2009), una biografía de Juan Rulfo y dos libros de entrevistas. Ha publicado artículos en medios de aquí y de allá. Sus obras fueron editadas en varios países, y muchas de ellas son materia de estudio académico. Acaba de presentar en Buenos Aires la segunda edición de
Aves exóticas. Cada libro que escribimos nos permite reflexionar sobre aquellos aspectos intolerables: la injusticia, el sexismo, la explotación, la violencia.
Escribo guiada por ese impulso; y en el caso específico de este libro, por la necesidad de mostrar los estados de indefensión que sufren las protagonistas en sus distintos tipos de exilios o de intentos de salida, de fuga hacia realidades menos hostiles –afirma Roffé–.
Convertir el desierto, el cuento que abre el volumen, es la historia de María R., quien busca al hombre que años atrás asesinó a los suyos y la empujó al exilio. Quiere matarlo. Pero en sus viajes en tren por la ciudad, se cruzará con un anciano –Joaquín Brais– artista, y algo en ella se irá transformando. En este relato, el arte adquiere un papel de refugio, de oasis, de redención casi fantástica.
“Persigo en cada cosa una especie de luz, de claridad meridiana, y la persigo hasta que las cosas lo permitan.” Así habla Brais, mientras el exilio, la identidad y las reminiscencias de la dictadura tejen subrepticiamente la trama. Estos temas volverán a aparecer en otras partes del libro. A veces como trasfondo, otras en la superficie.
Me interesa tornar colectivo lo peculiar de una vida para guardar memoria de una época, de una situación histórica o social que es determinante en los comportamientos humanos –dice Roffé–.
Una mención aparte merece la nouvelle
La madre de Mary Shelley (nombre que refiere a la autora de Frankestein). Cuando tenía tres años, la protagonista debió exiliarse con su madre, perseguida por la dictadura. A poco de llegar a España, la madre se va a vivir a New York por motivos que la niña desconoce, y ella se queda con una tía abuela. Doce años después, la tía abuela muere y su madre regresa a vivir con ella.
El relato se inicia al cumplirse diez años de esa convivencia. La narradora intenta reconstruir la historia de su madre, a quien nombra como María S. –quien aún le resulta una extraña– indagando en sus anotaciones, papeles, y frases marcadas en los libros. Pero lejos de idealizarla, la defenestra drásticamente.
Sí –dice Roffé–
me meto con lo más sagrado. Deconstruyo esa figura y hablo de madres que retuercen especialmente a sus hijas, madres que abandonan y a las que nunca, hagamos lo que hagamos, podremos satisfacer.
El relato va por las fronteras todo el tiempo. Del humor al drama, de la historia más real a los bordes de lo fantástico. Condensa, descomprime, escarba. Hay una escena que muestra a la protagonista en un reality show de la TV, en el que varias mujeres cuyos nombres empiezan con M, buscan a otra M que se les ha perdido. Cuando el conductor le pregunta qué es lo que más ha deseado durante todos los años de ausencia de su madre, ella responde:
“Ser hija de mí misma”. Esa es una de las tantas frases memorables que quedarán de esta nouvelle. Otra será sin duda: ir
“de polaca por la vida”.
La particularidad de los personajes de Aves exóticas, reside en que nunca se pronuncian en la esfera pública, pero constituyen, con su peculiar subjetividad, las voces más auténticas de un momento que, de otro modo, podría borrarse para siempre –comenta Roffé–.
Mujeres corrientes cuyas hazañas son casi amagos, gestos, pero que lo que hacen es tomar la palabra, colocarse en el centro del discurso para analizar su relación con la historia.
“¿Qué pasa cuando cierras la puerta de tu dormitorio y estás totalmente sola?” Se pregunta Maria Callas en la primera página del libro de Cristina Morató.
Divas Rebeldes reconstruye las vidas de mujeres rompedoras, adelantadas a su época, que gracias a su talento, belleza y personalidad, consiguieron llegar muy lejos–define la autora–.
Si a esto le sumamos que todas ellas tuvieron una infancia difícil y que no tuvieron suerte en el amor, nos encontramos ante unas mujeres de gran personalidad, fruto de las penalidades que padecieron y que el público ignoraba porque sólo las veía como deslumbrantes estrellas. A partir de testimonios, documentos, noticias, hilados estratégicamente, la autora cuenta estas historias, desde afuera hacia adentro –o de lo público a lo privado– con una prosa ágil, atrapante e intensa. Se vale de recursos del periodismo, pero también de la literatura, acercándose a un particular estilo de No-ficción.
Durante décadas, los nombres de Jackie Kennedy, Maria Callas, Audrey Hepburn o Eva Perón ocuparon las páginas de las revistas –dice Morató–.
Toda una generación creció leyendo el día a día de sus vidas que parecían de cuento de hadas. Siento una secreta admiración hacia algunas de estas divas… pero yo quería descubrir qué había más allá del mito.
Cristina Morató (Barcelona, 1961) es periodista, reportera gráfica y conductora de televisión. Es vicepresidente de la Sociedad Geográfica Española, y miembro de la Royal Geographical Society de Londres. Hace diez años abandonó la TV para dedicarse a escribir sobre viajeras olvidadas, por lo cual ya ha recorrido más de cuarenta países. Es autora de
Viajeras intrépidas y aventuras (2001),
Las Reinas de África (2003),
Las Damas de Oriente (2005), y
Cautiva en Arabia (2009).
Divas rebeldes (Barcelona, 2010), se publicó en la Argentina hace unos pocos meses. En España va por su novena edición.
En una estructura cercana a la nouvelle, cada relato comienza con una introducción donde la autora tienta hábilmente al lector. Enseguida aborda los orígenes del personaje; la madre siempre es una figura medular:
Me parecía importante desvelar la relación de estas grandes divas con sus madres porque explica mucho de ellas y de sus comportamientos –afirma Morató–. La madre de Eva Perón era pobre y sumisa, por lo que ella luchó para ser diferente. Lo más desgraciado que le pasó a Barbara Hutton fue hallar el cadáver de su madre –quien se suicidó– a los catorce años. Un ejemplo que cautiva especialmente a la autora, es el de Callas: La relación de Maria con su madre fue muy fría y conflictiva hasta el final de sus días –dice–. Evangelia no dudó en explotar el don de su hija a la que, con sólo cuatro años, obligaba a ensayar hasta el agotamiento.
Por otro lado, estos relatos ponen de relieve en qué medida la ficción envolvió las vidas de estas mujeres. Hicieron de sí un personaje, para lo cual se inventaron un nombre en algunos casos, y un pasado en casi todos.
Coco Chanel (en realidad se llamaba Gabrielle Bonheur Chanel) –cuenta Morató–
fue una muchacha de origen humilde educada en un orfanato por unas monjas que le enseñaron a coser. El miedo a que los periodistas hurgasen en su pasado, hizo que se inventara una infancia idílica que jamás existió. Nunca quiso contar su verdadera historia, y cada vez que le preguntaban cambiaba lugares, fechas y detalles. “No tienen ni idea de lo difícil y agotador que es representar toda una vida un gran amor”, confiesa Wallis Simpson, la mujer que pasó a la historia cuando el rey Eduardo VIII de Inglaterra abdicó al trono por ella.
La Callas –dice Morató–
fascinó al público porque representó, a través de sus colosales personajes femeninos, su propia vida marcada por el sufrimiento, las humillaciones y la falta de amor.
Infancias no vividas, viajes sin un hogar verdadero al cual regresar, éxitos y frustraciones en todos sus extremos, son algunas de las conclusiones que decantan de la revelación de secretos que estas divas guardaron, no tan bien como hubieran querido. Al final de sus vidas, muchas acabaron siendo como antes de que todo empezara: Pagaron un alto precio por llegar a lo más alto de su profesión –reflexiona la autora–, tanto Coco Chanel como Maria Callas o incluso Jackie Kennedy acabaron siendo mujeres muy vulnerables, solitarias y faltas de afecto.
Reina Roffé y Cristina Morató, transitan los bordes de la literatura femenina expresando subjetividades sojuzgadas capaces de transgredir los límites establecidos. De lo privado y lo público en dosis diferenciales. De madres, viajes, miedos y amores. De contextos reales y personajes ficticios, de personajes reales y vidas ficticias, es de lo que tratan estos relatos. Todos pudieron haber sucedido más o menos así. Todos, giran alrededor de un interrogante: ¿Quién es
esa mujer?